Director de Solo ante el peligro (High Noon, 1952): Fred Zinnemann

Reparto: Gary Cooper, Grace Kelly, Katy Jurado, Lloyd Bridges

Pocas cosas puede haber más molestas en la vida que un domingo por la mañana a uno le vengan a fastidiar la luna de miel el día que en se casa con Grace Kelly (Grace de Mónaco en su primer papel protagonista). Y más doloroso todavía, teniendo en cuenta que después de los esponsales Will Kane (2º Óscar para Gary Cooper) ha decidido abandonar el cargo de Sheriff del pueblo de HadleyVille.

Así es, ni más ni menos, como comienza Sólo ante el peligro, y encima, y para agravar la situación, sus conciudadanos le dan la espalda, con lo cual nuestro Marshall tiene que hacer frente en solitario a Frank Miller (Ian McDonald) y sus matones.

La acción transcurre entre las 10:35 y 12:15, casi en tiempo real, puesto que el filme dura 85 minutos. El reloj tiene un papel más que notable, es un personaje cargado de connotaciones dramáticas que añaden presión psicológica a la trama. Estos recursos fueron utilizados anteriormente en Nadie puede vencerme (The Set-Up, Robert Wise, 1949) y El pistolero (The Gunfighter, Henry King, 1950).

El modelo se convirtió casi en un estándar, replicado casi en serie posteriormente, en obras como Duelo de titanes (Gunfight al OK Corral, JohnSturges, 1957) o El tren de las 3:10 a Yuma (3:10 to Yuma, Delmer Daves, 1957). Howard Hawks interpretó el patrón en sus propios términos en Río bravo en 1959 y Abraham Polonsky dirigió un western reivindicativo antirracista, otra alegoría de la persecución MacCartista a su vuelta de las listas negras en El valle del fugitivo (Tell Them Willie Boy is Here, 1969).

Pero es quizás Atmósfera cero (Outland, Peter Hyams, 1981) la versión más original en su presentación del western espacial con la puerta del bar de Júpiter que se abre de la mima forma que en la cantina.

Solo ante el peligro, además de hacer las delicias de los sesudos criptógrafos políticos, representa un paso adelante para el western clásico. Sin recurrir a paisajes Fordianos el largometraje alcanza dimensiones neorrealistas, psicológicas e intelectuales, con una implicaciones anti-MacCartistas de las cuales su director Fred Zinneman jura y perjura no haber estado al tanto.

Solo ante el peligro abrió el camino a la protesta contra la caza de brujas a otros westerns como Silver Lode (Filón de plata, Allan Dwan, 1954) en la que el malo se apellida Maccarthy; Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954) y El hombre de las pistolas de oro (Warlock, Edward Dmytryk, 1959).

La película está planteada como una sublimación del individualismo como valor contrapuesto a la caza de brujas de una de las etapas más oscuras de la historia norteamericana. Esta actitud de los cineastas fue definida por Orson Welles con la frase: “lo malo de la izquierda americana es que traicionó por salvar sus piscinas”.