Director de Alíen, el octavo pasajero (Alien, 1979): Ridley Scott

Reparto: Sigourney Weaver, Tom Skerrit, John Hurt, Harry Dean Stanton, Ian Holm

7 son los tripulantes de la nave Nostromo (como el nombre de la novela de Joseph Conrad), que de vuelta a la tierra interrumpe su trayectoria para explorar un planeta desconocido habitado por una extraña criatura que consigue colarse en la nave, la pesadilla acaba de empezar.

El guión está basado en el relato ‘La línea de sombra’, también escrito por Conrad, en el que un navío es puesto en cuarentena a causa de un brote de cólera. Aunque solo superficialmente, porque hay numerosos elementos significativos que nada tiene que ver con la iconografía Conradiana.

El demoníaco alien, en su infinita maldad, se introduce en sus víctimas y las corrompe sin exorcismo posible, su sangre emponzoñada, compuesta de ácido nucleico, derrite lo que toca provocando a su paso la destrucción absoluta.

El polizón ha sido traído a bordo con el consentimiento de la compañía propietaria de la nave, interesada únicamente en los resultados económicos del viaje, que además cuentan en la expedición con un androide espía (el personaje interpretado por Ian Holm). En el Nostromo se reproduce claramente la dialéctica social arriba-abajo, los oficiales ocupan lugares de privilegio mientras el personal de máquinas está relegado a los trabajos sucios.

A pesar de la pobreza de medios y prescindiendo de los sofisticados efectos digitales actuales, Scott es capaz de realizar una obra sobresaliente, que sirve como referencia obligada en el cine de ciencia ficción posterior. Cuenta como soporte con el originalísimo diseño del alien, las ideas de H. R. Giger para el planeta LV426 (Acheron) y la nave extraterrestre y los primitivos, pero extremadamente convincentes, efectos visuales de Carlo Rambaldi.

En la asfixiante y claustrofóbica atmósfera de la nave juega un papel importante el gato Josey, que se convierte en un tripulante más como elemento dramático en los momentos de tensión. El desenlace del filme se resuelve en una silenciosa pugna espacial que reproduce el mito de la bella y la bestia.