Director de Al final de la escapada (A bout de soufflé, 1960): Jean-Luc Godard

Reparto: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Henri-Jacques Huet

Si Rayuela, de Julio Cortazar, marca el momento del nacimiento de la novela moderna, Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard tiene el raro privilegio de representar la ruptura con el cine clásico, cuestionando sus modelos para introducirse de lleno en los territorios inexplorados de la «Nouvelle Vague».

El filme Al final de la escapada (A bout de soufflé para los francófonos) está basado en un argumento de François Truffaut, y nos cuenta la historia de Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo), un arquetípico personaje con sombrero, inspirado en los filmes de cine negro de Humphrey Bogart.

Después de robar un coche en Marsella, Michel Poiccard mata a un policía camino de París, donde vive Patricia (Jean Seberg). Este personaje puede entenderse como una metáfora sobre el cambio de perspectivas del cine moderno, ya que esta chica americana busca en París la libertad de la que carece en su país.

A pesar de la ruptura formal del filme, Al final de la escapada homenajea la atmósfera y el fatalismo del Realismo Poético de filmes como El muelle de las brumas (Marcel Carné, 1938) y sigue las convenciones argumentales del cine negro americano que todos conocemos, mostrándonos las peripecias de su solitario protagonista, el cual no es capaz de evitar el destino, hasta que se ve forzado a enfrentarse a su trágico final.

Godard rompe en Al final de la escapada, de forma casi sistemática, las convenciones del cine clásico: el plano-contraplano, el sonido de ambiente, etc… Reemplazando con transgresora osadía el montaje estandarizado del cine americano por una mezcla de planos entrecortados y cortes bruscos y aparentemente arbitrarios, que proporcionan al filme un naturalismo y una frescura de la que carecen la mayoría de las cintas realizadas con escuadra y cartabón.

El primer largo de Godard cuenta con innumerables seguidores y, por supuesto, un penoso remake ochenteno protagonizado por Richard Gere: Vivir sin aliento (Jim McBride, 1983).

No faltan los que opinan que Al final de la escapada no es más que la chapuza pretenciosa de un intelectualoide y el resto de la «Nouvelle Vague» una sobrevalorada invención de los críticos de “cahiers du cinema”. Pero como se suele decir: nunca llueve a gusto de todos.

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