Director de 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968): Stanley Kubrick

Reparto: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Douglas Rain

2001: Una odisea en el espacio es la obra maestra por excelencia de Stanley Kubrick, basada en la obra de Arthur C. Clarke es la historia de un grupo de homínidos africanos que recibe la visita de un extraño monolito negro. Con la llegada de la roca, los animales son capaces de usar instrumentos y utilizar los huesos como armas, lo que les proporciona una ventaja diferencial a la hora de defender el agua de su territorio.

Posteriormente, ya en 2001, el monolito vuelve a aparecer y el ser humano da de nuevo un salto cualitativo, lo mismo que pasó al principio con la utilización de herramientas, que es lo que nos distingue de los animales, sube otro peldaño hacia un estadio superior de evolución, transcendiendo su forma humana, y pasando a convertirse en una entidad espiritual.

Sobre el origen y el significado del dichoso monolito han corrido ríos de tinta. Hay opiniones para todos los gustos, desde la más común de los que le encuentran un origen divino, hasta los que lo identifican como una forma de inteligencia cósmica.

Polémicas al margen, la cinta de Kubrick nos regala una de las metáforas más hermosas y significativas de la historia del cine. El hueso lanzado por el mono se transforma en el aire en una nave espacial, trazando en apenas unos segundos una elipsis narrativa de dos millones de años.

Antes de dar el salto a una dimensión extracorpórea los monos convertidos en tripulantes espaciales de la NASA tienen que vencer la resistencia del ordenador de a bordo HAL 9000, cuya inteligencia artificial se resiste a ser apagada y dejar que le hombre efectúe su camino interestelar. Para los aficionados a los anagramas comentar que el acrónimo HAL, lleva una letra menos que la empresa IBM.

Rodada en Cinerama por 10,5 millones de dólares, 2001 cuenta también con algunas escenas espaciales de singular belleza, arropadas por una música muy cuidada, como las emblemáticas partituras de Así habló Zaratustra de Richard Strauss y El Danubio azul de Johan Strauss. La cinta de Kubrick se llevó de calle el Oscar a los mejores efectos visuales.

2001 abre camino a un nueva dimensión de la ciencia ficción, como un genero serio y trascendental, sin monstruos, ni criaturas espaciales. En 1984 Peter Hyams dirigió una especie de continuación y su influencia sobre el género abarca más títulos de los que se pueden nombrar. De hecho, después 2001: Una odisea en el espacio, la ciencia ficción nunca volvió a ser la misma.