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los años 80, remakes años 80

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remakes años 80

La década ofrece inmejorables condiciones para la secuela y el reciclaje de las viejas ideas. También los clásicos se rehicieron en versiones más acordes con la época. Los estudios no buscan ya el éxito de una producción, o el taquillazo de un buen "blockbuster", el objetivo empresarial es hacer despegar una franquicia con el máximo de entregas, que permita amortizar al máximo, y con el mínimo riesgo, los rendimientos del capital invertido. De la misma manera en que se opera en cualquier otra empresa capitalista.

remakes años 80

Contamos con nueva versión de El cartero siempre llama dos veces, (The Postman Always Rings Twice, Bob Rafelson, 1981) con guión de David Mamet; y Fuego en el cuerpo, Body Heat, Lawrence Kasdan, 1981), creada a imagen y semejanza de Perdición, (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944), favorita de los freudianos rastreadores del complejo de Edipo. En ambas cintas la lujuria y la ambición se vinculan en perfecta comunión, con ulterior castigo de los codiciosos adúlteros.

Estos filmes sirvieron para establecer un nuevo genero denominado "thriller erótico" al que se pueden sumar: 9 semanas y media (9 1/2 weeks, Adrian Lyne, 1986); Querido detective (The Big Easy, Jim McBride, 1987); Atracción fatal (Fatal Atraction, Adrian Lyne, 1987) y Melodía de seducción (Sea of Love, Harold Becker, 1989) con la asesina de maridos en citas sexuales y Labios ardientes (The Hot Spot, Dennis Hopper, 1990). Aunque en general, y a pesar de sus calenturientas pretensiones, " pecan " de un erotismo bastante " light ".

La industria se empeña en explotar los grandes títulos del cine negro como el pugilístico Cuerpo y alma (Body and Soul, Robert Rossen, 1947), del que se perpetra Body and Soul (George Bowers, 1981); Contra todo riesgo (Against all Odds, Taylor Hackford, 1984), paupérrima versión de otro gran clásico del "film noir": Retorno al pasado (Out of the Past, Jacques Tourneur, 1947); No hay salida (No Way Out, Roger Donaldson, 1987) de El reloj asesino (The Big Clock, John Farrow, 1948) o Muerto al llegar (D.O.A., Annabel Jankel, Rocky Morton, 1988) con Dennis Quaid y Meg Ryan, calcando otro reputado título: Con las horas contadas (D.O.A., Rudolph Maté, 1950).

El ya mencionado Brian de Palma, realizó en Vestida para matar (Dressed to Kill, 1980) su particular homenaje a Psicosis. En El precio del poder (Scarface, 1983), pone al día su particular Scarface Hawksiano en una orgía de balas y cocaína del guionista Oliver Stone. Su protagonista, interpretado por Al Pacino, deportado de Cuba, encuentra en el capitalismo consumista de Miami la puerta abierta para su ambición. La Pfeiffer simboliza su rubio-WASP objeto de deseo: " En este país, primero haces dinero, cuando tienes dinero te haces con el poder, y cuando tienes el poder, tienes las mujeres ". Este personaje megalómano y materialista tiene muchos aspectos en común con el protagonista Star 80 (Bob Fosse, 1983), compartiendo además con él su trágico final.

Una almohada para tres (Willie & Phil, Paul Mazursky, 1980) es la adaptación 20th Century-Fox del filme de culto Jules et Jim (François Truffaut, 1961).

Incluso el número uno: Billy Wilder agota la fórmula del binomio Lemmon-Matthau en Aquí, un amigo (Buddy, Buddy, 1981) adaptando la misma historia de El Embrollón (L"emmerdeur, Edouard Molinaro, 1973); La comedia Todos rieron (They All Laughed, Peter Bogdanovich, 1981) se parece sospechosamente a La ronda (La Ronde, Max Ophüls, 1950); Atmósfera cero (Outland, Peter Hyams, 1981) presenta en forma de western espacial Sólo ante el peligro (High Noon, Fred Zinnemann, 1952) y The Incredible Shrinking Woman (Joel Schumacher, 1981) es un burdo remake del clásico: El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, Jack Arnold, 1957); Aprovechando el inexplicable éxito comercial de Los Locos de Cannonball (The Cannonball Run, Hal Needham, 1981) se realizó un segundo episodio al año siguiente. Vieja Amistad (Old Acquaintance, Vincent Sherman, 1943) da lugar a Ricas y famosas (Rich and Famous, George Cukor, 1981).

Tras la pista de La Pantera Rosa y La Maldición de la Pantera Rosa, Blake Edwards, 1982, 1983) agotan los últimos chistes fáciles del inspector Clouseau; La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) revisita la pesadilla de carácter McCarthysta de El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, Christian Nyby, 1951); Las aventuras de Mike Hammer en Yo, el jurado (I, the Jury, Harry Essex, 1953) son continuadas con más morbo por Richard T. Heffron en 1982; Richard Pryor hace de todo por conseguir dinero en Su juguete favorito (The Toy, Richard Donner, 1982) versinando El juguete (Le jouet, Francis Veber, 1976); El beso de la pantera (Cat People, Paul Schrader, 1982) proviene de La mujer pantera (Cat People, Jacques Tourneur, 1942); contamos además con las secuelas de The Amityville Horror (Stuart Rosenberg, 1979): Amityville II: The Possession (1982) y Amityville 3-D en 1983. Los recalcitrantes porreros Cheech y Chong se pasan de vueltas en Como humo se va (Up in smoke, Lou Alder, 1979) seguida de Como flotas tío (Cheech and Chong's next movie, Thomas Chong, 1980); Vendemos chocolate (Cheech and Chong's nice dreams, Thomas Chong, 1981) y Seguimos fumando (Still Smoking, Thomas Chong, 1983).

De Little Orphan Annie (Ben Holmes, 1938) se produjo Annie (John Huston, 1982), fiasco musical en la réplica femenina del Dickensiano Oliver; The Loveless (Kathryn Bigelow, 1982) es una copia de Salvaje! (The Wild One, Laslo Benedek, 1953); Mis problemas con las mujeres (The Man Who Loved Women, Blake Edwards, 1983) es la adaptación norteamericana de El amante del amor (L'Homme qui Aimait les Femmes, François Truffaut, 1977); Como uña y carne (The Black Stallion Returns, Robert Dalva, 1983) no tuvo ningún pudor en copiar la producción de Coppola: El corcel negro (The Black Stallion, Carroll Ballard, 1979); Pasando por el anodino remake de À bout de souffle (1960): Vivir sin aliento (Breathless, Jim McBride, 1983) que lanza definitivamente a un Richard Gere en uno de sus mejores momentos.

Bésame y esfúmate (Kiss Me Goodbye, Robert Mulligan, 1982) versionea la brasileña Doña Flor y sus dos maridos (Dona Flor e Seus Dois Maridos, Bruno Barreto, 1976).

Contamos también con las precuelas de Psicosis: regreso de Norman (Psycho II, Richard Franklin, 1983) y Psycho III (Anthony Perkins, 1986); Oh, God! (Carl Reiner, 1977) da lugar a Oh, God! Book II (Gilbert Cates, 1980) y Oh, God! You Devil (Paul Bogart, 1984).

Los caraduras (Smokey and the Bandit, Hal Needham, 1977) da lugar a una versión del mismo director de 1980 y otra de Dick Lowry en 1983.Tenemos además una nueva Ser o no ser (To Be or Not to Be, Ernst Lubitsch, 1942) en Soy o no soy (To Be or Not to Be, Alan Johnson, 1983) de la factoría personal de Mel Brooks; Bob Swaim, director de La Banace (1983), realizó la anglosajona La calle de la media luna (Half Moon Street, 1986); El Golpe II (Sting II, Jeremy Paul Kagan, 1983) rehace sin ninguna gracia la cinta protagonizada por Newman y Redford; No hubo suficiente con El gran tiburón (Jaws 3, Joe Alves, 1983) y se empeñaron en producir Tiburón, la venganza (Jaws: The Revenge, Joseph Sargent, 1987).

Lío en Río (Blame It on Rio, Stanley Donen, 1984) con Michael Caine y Demi Moore tiene un antecedente francés llamado Un moment d'égarement (Claude Berri, 1977); Crackers (Louis Malle, 1984) también se basa en la neorrealista Rufufú (I soliti ignoti, Mario Monicelli, 1958) en la que también se inspiraron los guionistas de Atraco a las tres (José María Forqué, 1962); De nuevo Brian de Palma prepara en Doble cuerpo (Body Double, 1984) un sándwich con dos rebanadas de Hitchcock: una de Ventana indiscreta y la otra de Vértigo y mucho morbo en el medio, acompañado con el tema "Relax" de "Frankie goes to Hollywood"; Enamorarse (Falling in Love, Ulu Grosbard, 1984) con Robert de Niro y Streep en el remake del viejo clásico británico Breve encuentro (Brief Encounter, David Lean, 1945); Hasta 2010: Odisea dos (Peter Hyams, 1984), intentó aprovecharse del éxito de la mítica obra de Kubrick; En Sed de poder (The Pope of Greenwich Village, Stuart Rosenberg, 1984) también se revisan las neoyorquinas Malas calles (Mean Streets, Martin Scorsese, 1973), en busca del dorado sueño americano; El filo de la navaja (The Razor's Edge, 1984) es otra tediosa versión de la novela de W. Somerset Maugham; Infielmente tuya (Unfaithfully Yours, Howard Zieff, 1984) proviene de Unfaithfully Yours (Preston Sturges, 1948) y MGM/UA produjo con bandera británica Motín a bordo (The Bounty, Roger Donaldson, 1984) sin la calidad de ninguna de las dos versiones anteriores de La Bounty.

No podía faltar en esta época de capitalismo salvaje el clásico de Arthur Miller, eso sí, en versión televisiva: Muerte de un viajante (Death of a Salesman, Volker Schlöndorff, 1985) protagonizado, en esta ocasión, por Dustin Hoffman y John Malkovich; El hombre con un zapato rojo (The Man With One Red Shoe, Stan Dragoti, 1985) viene de Le grand blond avec une chaussure noire (Le grand blond avec une chaussure noire, Yves Robert, 1972); Brewster's Millions (Joseph Henabery, 1921) cuenta con un buen número de versiones hasta llegar a El gran despilfarro (Brewster's Millions, Walter Hill, 1985) a mayor gloria del cómico del momento, Richard Pryor.

Tenemos La Matanza de Texas II (The Texas Chainsaw Massacre 2, 1986) también del cineasta Tobe Hooper; Un loco suelto en Hollywood (Down and Out in Beverly Hills, Paul Mazursky, 1986) nos da a conocer los peligros de acoger a los vagabundos que vienen a suicidarse en tu piscina de Beverly Hills. Es el remake del realismo poético de Boudu salvado de las aguas (Boudu sauvé des eaux, Jean Renoir, 1932); en Invasores de Marte (Invaders from Mars, Tobe Hooper, 1986) se actualiza el original dirigido por William Cameron Menzies en 1953; La pequeña tienda de los horrores (Little Shop of Horrors, Frank Oz, 1986) es el remake de La tienda de los horrores (The Little Shop, Roger Corman, 1960); Aliens, el regreso (Aliens, James Cameron, 1986) no consigue hacer ni sombra al original de Ridley Scott; Los medios de comunicación y la política son los protagonistas de Power (Sidney Lumet, 1986), americanización de la británica The Ploughman's Lunch (Richard Eyre, 1983); Martin Scorsese, por su parte, se atrevió con la continuación de El buscavidas (The Hustler, Robert Rossen, 1961) cuyo leitmotiv era: "Lo importante no es el billar, ni el sexo, ni el amor; Lo importante es el dinero"; Añadiendo, por si fuera poco, un título que lo dice todo: El color del dinero (The Color of Money, 1986).

La enésima versión del clásico de Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac, Roxanne (Fred Schepisi, 1987), esta vez con Steve Martin en el papel del poeta narigudo; El zoo de cristal (The Glass Menagerie, Paul Newman, 1987) repite la novela de Tenesse Williams que dirigió Irving Rapper en 1950; Angie Dickinson repite protagonista en Big Bad Mama II (Jim Wynorski, 1987) originada por Big Bad Mama (Steve Carver, 1974); El chip prodigioso (Innerspace, Joe Dante, 1987) versión de Un viaje alucinante (Fantastic Voyage, Richard Fleischer, 1966), y las rocambolescas peripecias de la estudiante con coletas de día y prostituta nocturna de Angel y Angel II (Vincent O'Neill, 1984, 1985) y otra versión final de Tom DeSimone de 1987; Happy New Year (John G. Avildsen, 1987) viene precedida de Unas dama y un bribón (Le bonne année, Claude Leloch, 1973); Tira a mamá del tren (Throw Momma From the Train, Danny DeVito, 1987) está inspirada en la novela Extraños en un tren de Patricia Highsmith, que se popularizó por la versión de Hitchcock.

Cortocircuito (Short Circuit, John Badham, 1986) y la segunda parte de Kenneth Johnson en 1988; El club de los chalados (Caddyshack, Harold Ramis, 1980) tiene una segunda versión en 1988 y Las aventuras del barón Münchausen (The Adventures of Baron Münchausen, Terry Gilliam, 1988) es un desastroso remake de 45m$, basado en el libro de Gottfried August Bürger; El viejo cuento de Navidad de Dickens contó con Los fantasmas atacan al jefe (Scrooged, Richard Donner, 1988) y otra versión Disney protagonizada por Mickey Mouse. Chuky ataca de nuevo en Muñeco diabólico (Child's Play, Tom Holland, 1988); Roger Vadim cambió al mito sexual de la Bardot de Y Dios creó a la mujer (Et Dieu créa la femme, 1956) por Rebecca De Mornay en Y la creó para el escándalo (And God Created Woman, 1988); La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth Jr, 1958) de Steve McQueen repite en El terror no tiene forma (The Blob, Russell Chuck, 1988); los actores Michael Caine y Steve Martin apuestan 50.000$ para ver quién se acuesta con la chica de Un par de seductores (Dirty Rotten Scoundrels, Frank Oz, 1988), versionando Dos Seductores (Bedtime Story, Ralph Levy, 1964), sin acercarse, ni de lejos, a unos inmejorables Marlon Brando y David Niven; Interferencias (Switching Channels, Ted Kotcheff, 1988), enésimo versión del clásico periodístico protagonizado en esta ocasión por Kathleen Turner. Esta última cinta juega con la paradoja de contemplar a Christopher "Superman" Reeve con miedo a las alturas.

Un toque de infidelidad (Cousins, Joel Schumacher, 1989) proviene de la cinta francesa Cousin, cousine (Jean Charles Tacchella, 1975) con la vieja obsesión morbosa del cambio de pareja; Incluso el rey Midas de Hollywood se dio un buen batacazo con Always (Steven Spielberg, 1989), remake de Dos en el cielo (A guy named Joe, Victor Fleming, 1943); Los dos Jakes (The Two Jakes, 1989) es la continuación de Chinatown (Roman Polanski, 1974) dirigida por el mismo Nicholson; El realizador francés Francis Veber rehace para Touchstone Pictures Tres fugitivos (Three Fugitives, 1989) repitiendo su propia obra Les Fugitifs de 1986; Richard Lester parece no cansarse del tema y decide dirigir a los decrépitos espadachines en El regreso de los mosqueteros (The Return of the Musketeers, 1989), retomando sus peripecias de Los tres mosqueteros: los diamantes de la reina (The Three Musketeers, 1973) y Los cuatro mosqueteros (1974); Nunca fuimos ángeles (We're No Angels, Neil Jordan, 1989) rehace No somos ángeles (We're No Angels, Michael Curtiz, 1954) y El padrastro 2 (Jeff Burr, The stepfather, 1989) calca el modelo de El padrino (The Stepfather, Joseph Ruben, 1987).

Contamos además con la versión USA de El señor de las moscas (Lord of the Flies, Harry Hook, 1990) basada en la novela de William Golding; En esta auténtica guerra del reciclaje Peter Bogdanovich intenta repetir en Texasville (1990) el éxito de La última película (The Last Picture Show, 1971) con resultados bastante flojos; un Michael Cimino en horas bajas repitió el argumento de Horas desesperadas (The Desperate Hours, William Wyler, 1955) en sus 37 horas desesperadas (Desperate Hours, 1990); Y para finalizar la década el cineasta Sydney Pollack crea Habana (1990), una versión sin fuerza de la mítica Casablanca (Michel Curtiz, 1942), en plena revolución cubana.

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