Contamos
con nueva versión de El cartero siempre
llama dos veces, (The Postman Always Rings Twice,
Bob Rafelson, 1981) con guión de David
Mamet; y Fuego en el cuerpo, Body Heat, Lawrence
Kasdan, 1981), creada a imagen y semejanza de
Perdición, (Double Indemnity, Billy Wilder,
1944), favorita de los freudianos rastreadores
del complejo de Edipo. En ambas cintas
la lujuria y la ambición se vinculan en
perfecta comunión, con ulterior castigo
de los codiciosos adúlteros.
Estos
filmes sirvieron para establecer un nuevo genero
denominado "thriller erótico" al que se pueden sumar: 9 semanas y media (9
1/2 weeks, Adrian Lyne, 1986); Querido detective
(The Big Easy, Jim McBride, 1987); Atracción
fatal (Fatal Atraction, Adrian Lyne, 1987) y
Melodía de seducción (Sea of Love,
Harold Becker, 1989) con la asesina de maridos
en citas sexuales y Labios ardientes (The Hot
Spot, Dennis Hopper, 1990). Aunque en general,
y a pesar de sus calenturientas pretensiones,
" pecan " de un erotismo
bastante " light ".
La
industria se empeña en explotar los grandes
títulos del cine negro como el pugilístico
Cuerpo y alma (Body and Soul, Robert Rossen,
1947), del que se perpetra Body and Soul (George
Bowers, 1981); Contra todo riesgo (Against all
Odds, Taylor Hackford, 1984), paupérrima
versión de otro gran clásico del
"film noir": Retorno al
pasado (Out of the Past, Jacques Tourneur, 1947);
No hay salida (No Way Out, Roger Donaldson,
1987) de El reloj asesino (The Big Clock, John
Farrow, 1948) o Muerto al llegar (D.O.A., Annabel
Jankel, Rocky Morton, 1988) con Dennis Quaid
y Meg Ryan, calcando otro reputado título:
Con las horas contadas (D.O.A., Rudolph Maté,
1950).
El
ya mencionado Brian de Palma, realizó
en Vestida para matar (Dressed to Kill, 1980)
su particular homenaje a Psicosis. En El precio
del poder (Scarface, 1983), pone al día
su particular Scarface Hawksiano en una orgía
de balas y cocaína del guionista Oliver
Stone. Su protagonista, interpretado por Al
Pacino, deportado de Cuba, encuentra en el capitalismo
consumista de Miami la puerta abierta para su
ambición. La Pfeiffer simboliza su rubio-WASP
objeto de deseo: " En este país,
primero haces dinero, cuando tienes dinero te
haces con el poder, y cuando tienes el poder,
tienes las mujeres ". Este personaje
megalómano y materialista tiene muchos
aspectos en común con el protagonista
Star 80 (Bob Fosse, 1983), compartiendo además
con él su trágico final.
Una
almohada para tres (Willie & Phil, Paul
Mazursky, 1980) es la adaptación 20th
Century-Fox del filme de culto Jules et Jim
(François Truffaut, 1961).
Incluso
el número uno: Billy Wilder agota
la fórmula del binomio Lemmon-Matthau en Aquí, un amigo (Buddy, Buddy, 1981)
adaptando la misma historia de El Embrollón
(L"emmerdeur, Edouard Molinaro, 1973);
La comedia Todos rieron (They All Laughed, Peter
Bogdanovich, 1981) se parece sospechosamente
a La ronda (La Ronde, Max Ophüls, 1950);
Atmósfera cero (Outland, Peter Hyams,
1981) presenta en forma de western espacial
Sólo ante el peligro (High Noon, Fred
Zinnemann, 1952) y The Incredible Shrinking
Woman (Joel Schumacher, 1981) es un burdo remake
del clásico: El increíble hombre
menguante (The Incredible Shrinking Man, Jack
Arnold, 1957); Aprovechando el inexplicable
éxito comercial de Los Locos de Cannonball
(The Cannonball Run, Hal Needham, 1981) se realizó
un segundo episodio al año siguiente.
Vieja Amistad (Old Acquaintance, Vincent Sherman,
1943) da lugar a Ricas y famosas (Rich and Famous,
George Cukor, 1981).
Tras
la pista de La Pantera Rosa y La Maldición
de la Pantera Rosa, Blake Edwards, 1982, 1983)
agotan los últimos chistes fáciles
del inspector Clouseau; La cosa (The Thing,
John Carpenter, 1982) revisita la pesadilla
de carácter McCarthysta de El enigma
de otro mundo (The Thing from Another World,
Christian Nyby, 1951); Las aventuras de Mike
Hammer en Yo, el jurado (I, the Jury, Harry
Essex, 1953) son continuadas con más
morbo por Richard T. Heffron en 1982; Richard
Pryor hace de todo por conseguir dinero en Su
juguete favorito (The Toy, Richard Donner, 1982)
versinando El juguete (Le jouet, Francis Veber,
1976); El beso de la pantera (Cat People, Paul
Schrader, 1982) proviene de La mujer pantera
(Cat People, Jacques Tourneur, 1942); contamos
además con las secuelas de The Amityville
Horror (Stuart Rosenberg, 1979): Amityville
II: The Possession (1982) y Amityville 3-D en
1983. Los recalcitrantes porreros Cheech y Chong
se pasan de vueltas en Como humo se va (Up in
smoke, Lou Alder, 1979) seguida de Como flotas
tío (Cheech and Chong's next movie, Thomas
Chong, 1980); Vendemos chocolate (Cheech and
Chong's nice dreams, Thomas Chong, 1981) y Seguimos
fumando (Still Smoking, Thomas Chong, 1983).
De
Little Orphan Annie (Ben Holmes, 1938) se produjo
Annie (John Huston, 1982), fiasco musical en
la réplica femenina del Dickensiano Oliver;
The Loveless (Kathryn Bigelow, 1982) es una
copia de Salvaje! (The Wild One, Laslo Benedek,
1953); Mis problemas con las mujeres (The Man
Who Loved Women, Blake Edwards, 1983) es la
adaptación norteamericana de El amante
del amor (L'Homme qui Aimait les Femmes, François
Truffaut, 1977); Como uña y carne (The
Black Stallion Returns, Robert Dalva, 1983)
no tuvo ningún pudor en copiar la producción
de Coppola: El corcel negro (The Black Stallion,
Carroll Ballard, 1979); Pasando por el anodino
remake de À bout de souffle (1960): Vivir
sin aliento (Breathless, Jim McBride, 1983)
que lanza definitivamente a un Richard Gere
en uno de sus mejores momentos.
Bésame
y esfúmate (Kiss Me Goodbye, Robert Mulligan,
1982) versionea la brasileña Doña
Flor y sus dos maridos (Dona Flor e Seus Dois
Maridos, Bruno Barreto, 1976).
Contamos
también con las precuelas de Psicosis:
regreso de Norman (Psycho II, Richard Franklin,
1983) y Psycho III (Anthony Perkins, 1986);
Oh, God! (Carl Reiner, 1977) da lugar a Oh,
God! Book II (Gilbert Cates, 1980) y Oh, God!
You Devil (Paul Bogart, 1984).
Los
caraduras (Smokey and the Bandit, Hal Needham,
1977) da lugar a una versión del mismo
director de 1980 y otra de Dick Lowry en 1983.Tenemos
además una nueva Ser o no ser (To Be
or Not to Be, Ernst Lubitsch, 1942) en Soy o
no soy (To Be or Not to Be, Alan Johnson, 1983)
de la factoría personal de Mel Brooks;
Bob Swaim, director de La Banace (1983), realizó
la anglosajona La calle de la media luna (Half
Moon Street, 1986); El Golpe II (Sting II, Jeremy
Paul Kagan, 1983) rehace sin ninguna gracia
la cinta protagonizada por Newman y Redford;
No hubo suficiente con El gran tiburón
(Jaws 3, Joe Alves, 1983) y se empeñaron
en producir Tiburón, la venganza (Jaws:
The Revenge, Joseph Sargent, 1987).
Lío
en Río (Blame It on Rio, Stanley Donen,
1984) con Michael Caine y Demi Moore tiene un
antecedente francés llamado Un moment
d'égarement (Claude Berri, 1977); Crackers
(Louis Malle, 1984) también se basa en
la neorrealista Rufufú (I soliti ignoti,
Mario Monicelli, 1958) en la que también
se inspiraron los guionistas de Atraco a las
tres (José María Forqué,
1962); De nuevo Brian de Palma prepara en Doble
cuerpo (Body Double, 1984) un sándwich
con dos rebanadas de Hitchcock: una de Ventana
indiscreta y la otra de Vértigo y mucho
morbo en el medio, acompañado con el
tema "Relax" de "Frankie goes
to Hollywood"; Enamorarse (Falling in
Love, Ulu Grosbard, 1984) con Robert de Niro
y Streep en el remake del viejo clásico
británico Breve encuentro (Brief Encounter,
David Lean, 1945); Hasta 2010: Odisea dos (Peter
Hyams, 1984), intentó aprovecharse del
éxito de la mítica obra de Kubrick;
En Sed de poder (The Pope of Greenwich Village,
Stuart Rosenberg, 1984) también se revisan
las neoyorquinas Malas calles (Mean Streets,
Martin Scorsese, 1973), en busca del dorado
sueño americano; El filo de la navaja
(The Razor's Edge, 1984) es otra tediosa versión
de la novela de W. Somerset Maugham; Infielmente
tuya (Unfaithfully Yours, Howard Zieff, 1984)
proviene de Unfaithfully Yours (Preston Sturges,
1948) y MGM/UA produjo con bandera británica
Motín a bordo (The Bounty, Roger Donaldson,
1984) sin la calidad de ninguna de las dos versiones
anteriores de La Bounty.
No
podía faltar en esta época de
capitalismo salvaje el clásico de Arthur
Miller, eso sí, en versión televisiva:
Muerte de un viajante (Death of a Salesman,
Volker Schlöndorff, 1985) protagonizado,
en esta ocasión, por Dustin Hoffman y
John Malkovich; El hombre con un zapato rojo
(The Man With One Red Shoe, Stan Dragoti, 1985)
viene de Le grand blond avec une chaussure noire
(Le grand blond avec une chaussure noire, Yves
Robert, 1972); Brewster's Millions (Joseph Henabery,
1921) cuenta con un buen número de versiones
hasta llegar a El gran despilfarro (Brewster's
Millions, Walter Hill, 1985) a mayor gloria
del cómico del momento, Richard Pryor.
Tenemos
La Matanza de Texas II (The Texas Chainsaw Massacre
2, 1986) también del cineasta Tobe Hooper;
Un loco suelto en Hollywood (Down and Out in
Beverly Hills, Paul Mazursky, 1986) nos da a
conocer los peligros de acoger a los vagabundos
que vienen a suicidarse en tu piscina de Beverly
Hills. Es el remake del realismo poético
de Boudu salvado de las aguas (Boudu sauvé
des eaux, Jean Renoir, 1932); en Invasores de
Marte (Invaders from Mars, Tobe Hooper, 1986)
se actualiza el original dirigido por William
Cameron Menzies en 1953; La pequeña tienda
de los horrores (Little Shop of Horrors, Frank
Oz, 1986) es el remake de La tienda de los horrores
(The Little Shop, Roger Corman, 1960); Aliens,
el regreso (Aliens, James Cameron, 1986) no
consigue hacer ni sombra al original de Ridley
Scott; Los medios de comunicación y la
política son los protagonistas de Power
(Sidney Lumet, 1986), americanización
de la británica The Ploughman's Lunch
(Richard Eyre, 1983); Martin Scorsese, por su
parte, se atrevió con la continuación
de El buscavidas (The Hustler, Robert Rossen,
1961) cuyo leitmotiv era: "Lo importante
no es el billar, ni el sexo, ni el amor; Lo
importante es el dinero"; Añadiendo,
por si fuera poco, un título que lo dice
todo: El color del dinero (The Color of Money,
1986).
La
enésima versión del clásico
de Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac, Roxanne
(Fred Schepisi, 1987), esta vez con Steve Martin
en el papel del poeta narigudo; El zoo de cristal
(The Glass Menagerie, Paul Newman, 1987) repite
la novela de Tenesse Williams que dirigió
Irving Rapper en 1950; Angie Dickinson repite
protagonista en Big Bad Mama II (Jim Wynorski,
1987) originada por Big Bad Mama (Steve Carver,
1974); El chip prodigioso (Innerspace, Joe Dante,
1987) versión de Un viaje alucinante
(Fantastic Voyage, Richard Fleischer, 1966),
y las rocambolescas peripecias de la estudiante
con coletas de día y prostituta nocturna
de Angel y Angel II (Vincent O'Neill, 1984,
1985) y otra versión final de Tom DeSimone
de 1987; Happy New Year (John G. Avildsen, 1987)
viene precedida de Unas dama y un bribón
(Le bonne année, Claude Leloch, 1973);
Tira a mamá del tren (Throw Momma From
the Train, Danny DeVito, 1987) está inspirada
en la novela Extraños en un tren de Patricia
Highsmith, que se popularizó por la versión
de Hitchcock.
Cortocircuito
(Short Circuit, John Badham, 1986) y la segunda
parte de Kenneth Johnson en 1988; El club de
los chalados (Caddyshack, Harold Ramis, 1980)
tiene una segunda versión en 1988 y Las
aventuras del barón Münchausen (The
Adventures of Baron Münchausen, Terry Gilliam,
1988) es un desastroso remake de 45m$, basado
en el libro de Gottfried August Bürger;
El viejo cuento de Navidad de Dickens contó
con Los fantasmas atacan al jefe (Scrooged,
Richard Donner, 1988) y otra versión
Disney protagonizada por Mickey Mouse. Chuky
ataca de nuevo en Muñeco diabólico
(Child's Play, Tom Holland, 1988); Roger Vadim
cambió al mito sexual de la Bardot de
Y Dios creó a la mujer (Et Dieu créa
la femme, 1956) por Rebecca De Mornay en Y la
creó para el escándalo (And God
Created Woman, 1988); La masa devoradora (The
Blob, Irvin S. Yeaworth Jr, 1958) de Steve McQueen
repite en El terror no tiene forma (The Blob,
Russell Chuck, 1988); los actores Michael Caine
y Steve Martin apuestan 50.000$ para ver quién
se acuesta con la chica de Un par de seductores
(Dirty Rotten Scoundrels, Frank Oz, 1988), versionando
Dos Seductores (Bedtime Story, Ralph Levy, 1964),
sin acercarse, ni de lejos, a unos inmejorables
Marlon Brando y David Niven; Interferencias
(Switching Channels, Ted Kotcheff, 1988), enésimo
versión del clásico periodístico
protagonizado en esta ocasión por Kathleen
Turner. Esta última cinta juega con la
paradoja de contemplar a Christopher "Superman"
Reeve con miedo a las alturas.
Un
toque de infidelidad (Cousins, Joel Schumacher,
1989) proviene de la cinta francesa Cousin,
cousine (Jean Charles Tacchella, 1975) con la
vieja obsesión morbosa del cambio de
pareja; Incluso el rey Midas de Hollywood se
dio un buen batacazo con Always (Steven Spielberg,
1989), remake de Dos en el cielo (A guy named
Joe, Victor Fleming, 1943); Los dos Jakes (The
Two Jakes, 1989) es la continuación de
Chinatown (Roman Polanski, 1974) dirigida por
el mismo Nicholson; El realizador francés
Francis Veber rehace para Touchstone Pictures
Tres fugitivos (Three Fugitives, 1989) repitiendo
su propia obra Les Fugitifs de 1986; Richard
Lester parece no cansarse del tema y decide
dirigir a los decrépitos espadachines
en El regreso de los mosqueteros (The Return
of the Musketeers, 1989), retomando sus peripecias
de Los tres mosqueteros: los diamantes de la
reina (The Three Musketeers, 1973) y Los cuatro
mosqueteros (1974); Nunca fuimos ángeles
(We're No Angels, Neil Jordan, 1989) rehace
No somos ángeles (We're No Angels, Michael
Curtiz, 1954) y El padrastro 2 (Jeff Burr, The
stepfather, 1989) calca el modelo de El padrino
(The Stepfather, Joseph Ruben, 1987).
Contamos
además con la versión USA de El
señor de las moscas (Lord of the Flies,
Harry Hook, 1990) basada en la novela de William
Golding; En esta auténtica guerra del
reciclaje Peter Bogdanovich intenta repetir
en Texasville (1990) el éxito de La última
película (The Last Picture Show, 1971)
con resultados bastante flojos; un Michael Cimino
en horas bajas repitió el argumento de
Horas desesperadas (The Desperate Hours, William
Wyler, 1955) en sus 37 horas desesperadas (Desperate
Hours, 1990); Y para finalizar la década
el cineasta Sydney Pollack crea Habana (1990),
una versión sin fuerza de la mítica
Casablanca (Michel Curtiz, 1942), en plena revolución
cubana. |