Bienvenido a www.netotem.com La página que está buscando requiere el uso de JavaScript. Si es deshabilitado intencionadamente, por favor vuelva a activarlo. # NETOTEM Articulos de cine: Los años 80, la decada codiciosa; fantasia y terror
# NETOTEM Ocio-fun 2.0; frases, citas, chistes, cine, graffiti, libros, videos

los años 80, fantasia y terror

Disminuir TextoAumentar texto

fantasia y terror en los 80

Los 80 fueron el gran momento para el 'slasher', subgénero del cine de terror cuya dinámica se puede resumir brevemente diciendo que está basado en un psicópata asesino, generalmente de adolescentes, (Jason, Michael Myers, Freddy Krueger...) que repite sus tropelías en interminables series hasta acabar quemando al personaje.

fantasia y terror en los 80

Dentro de este maltratado subgénero del cine fantástico y de terror Viaje alucinante al fondo de la mente (Altered States, Ken Russell, 1980) y Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981) tienen el raro privilegio de ser las producciones que dieron el pistoletazo de salida al imparable desarrollo de los efectos especiales. Nada que ver con nuestros días, en los que la infografía y el CGI se han convertido en industrias paralelas que mueven cantidades ingentes de pasta.

La pandemia del SIDA dio lugar a una gran obsesión por la sangre, proliferaron las películas de vampiros. Bendición mortal (Deadly Blessing, Wes Craven, 1981); La insatisfacción y decadente anomía en el lujoso Manhatan de El ansia (The Hunger, Tony Scott, 1983); Miedo azul (Silver Bullet, Daniel Attias, 1985); Noche de miedo (Fright Night, Tom Holland, 1985); Vamp (Richard Wenk, 1986); Incluso se apuntó al carro una nueva raza de vampiros espaciales en Lifeforce, fuerza vital (Tobe Hooper, 1985). Amiga mortal (Deadly Friend, Wes Craven, 1986); El príncipe de las tinieblas (Prince of Darkness, John Carpenter, 1987); Fuera del ambiente gótico: El western vampírico, Los viajeros de la noche (Near Dark, Kathryn Bigelow, 1987); Jóvenes ocultos (The Lost Boys, Joel Schumacher, 1987) y Besos de vampiro (Vampire´s Kiss, Robert Bierman, 1989).

El mito del moderno Prometeo se adapta en Gothic (Ken Russell, 1986); Haunted Summer (Ivan Passer, 1986); Haunted Summer (Ivan Passer, 1988); La Resurrección de Frankenstein (Frankenstein Unbound, Roger Corman, 1990) e incluso la producción española Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988), con un reparto internacional; también la comedia Fabricando al hombre perfecto (Making Mr. Right, Susan Seidelman, 1987) manufactura un robot Pygmalion, que resulta ser John Malkovich; los nuevos tiempos nos traen revisiones posmodernas del viejo Dr. Frankenstein como Robocop (Robocop, Paul Verhoeven, 1987), que es de destacar por su presentación de la amenaza de las grandes corporaciones y emporios tecnológicos. Cyborg (Albert Pyun, 1989); Eduardo manostijeras (Edward Scissorhands, Tim Burton, 1990) y La resurección de Frankenstein (Frankenstein unbound, Roger Corman, 1990).

Capítulo aparte merece David Cronenberg, autor que comienza la década con el éxitoso Scanners (Scanners, 1980) objeto de varias secuelas en los 90, para continuar con La zona muerta (The Dead Zone, 1983) y Videodrome en 1983, considerada por Warhol como la "Naranja mecánica" de los 80 y la "Usheriana" La mosca (The Fly, 1986), cuya degenerativa metamorfosis es reflejo de la degradación social y los peligros del progreso tecnológico. El golpe final lo dio con Inseparables (Dead Ringers, 1988), una de las más sofisticadas interpretaciones de su particular visión del género.

Por otro lado, se refleja cierta tendencia hacia la proyección de sentimientos antirracistas por medio de metáforas extraterrestres. Enemigo mío (Enemy Mine, Wolfgang Petersen, 1985) y Alien nation (Graham Baker, 1988) son dos casos de este modelo, muy diferente del clásico Depredador (Predator, John McTiernan, 1987).

Se puede incluir también en este género: El hermano de otro planeta (Brother From Another Planet, John Sayles, 1984), que hace una ingeniosa parodia de E.T.. Pero en esta ocasión, el extraterrestre en cuestión tiene la apariencia de hombre negro que aterriza en Harlem dando lugar a situaciones mucho más sarcásticas que el original de Spielberg.

Fuera de las fronteras yanquis, y aunque la felación de El diablo en el cuerpo (Diavolo in corpo, Marco Bellocchio, 1986) hizo correr ríos de tinta, fue el cine de terror trasalpino el más fructífero con cintas como: Inferno (Dario Argento, 1980); Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero, Lucio Fulci, 1981); Tenebre (Dario Argento, 1982); Demons (Dèmoni, Lamberto Bava, 1985); Phenomena (Dario Argento, 1985) y Le foto di Gioia (Lamberto Bava, 1987).

Resulta curioso recordar como en Masters del universo (Masters of the Universe, Gary Goddard, 1987) las consabidas luchas entre He-man y Skeletor en Grayskull para hacerse con la llave-Macguffin cósmica, dan lugar a una serie de animación, un videojuego e incluso sus propios juguetes. No podían faltar unas buenas raciones de zombis frescos del gran impulsor del género servidas en El día de los muertos (Day of the Dead, George A. Romero, 1985) y sus seguidores en El regreso de los muertos vivientes (Return of the living dead, Dan O'Bannon, 1985); El regreso de los muertos vivientes 2 (Return of the Living Dead Part II, Ken Wiederhorn, 1988) y La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, Tom Savini, 1990). Contamos también con Creepshow (George A. Romero, 1982) y Creepshow 2 (Michael Gornick, 1987).

El incombustible John Carpenter resulta de lo más agudo en Están vivos (They Live, 1988), donde el protagonista descubre que los ricos son en realidad extraterrestres que viven a tutiplén gracias al sometimiento de las masas por medio del consumismo, la publicidad subliminal y la señal de televisión, ¿alguien da más?

Es el momento de las productoras como Troma Films para elevar a la categoría de película de culto una chapuza como El vengador tóxico (The Toxic Avenger, Michael Herz, Samuel Weil, 1985), el cual, armado con su fregona, continuó con sus inevitables secuelas en The Toxic Avenger, Part II (1989) y The Toxic Avenger Part III: The Last Temptation of Toxie (1989). Sólo para fanáticos del más rancio gore. Tiempo también para Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), con novia en la cinta de 1990 y hasta un Resonator (Stuart Gordon, 1986).

A pesar de la general falta de ingenio, el cine de fantástico a menudo resulta en taquilla, sirvan como ejemplo: El final de la cuenta atrás (The Final Countdown, Don Taylor, 1980); Playa sangrienta (Blood Beach, Jeffrey Bloom, 1981); Pirañas: El Regreso (Piranha Part Two, James Cameron, 1981); San Valentín sangriento (My Bloody Valentine, George Mihalka, 1981); El Ente (The Entity, Sidney J. Furie, 1982); La cosa del pantano (Swamp Thing, Wes Craven, 1982); Christine (John Carpenter, 1983); En los límites de la realidad (Twilight Zone: the Movie, Joe Dante, John Landis, George Miller, Steven Spielberg, 1983).

En el lado fantástico del género, Tochstone, la filial para adultos de Disney batió records de taquilla con su primera producción: 1, 2, 3... Splash (Ron Howard, 1984); Starfighter; La aventura comienza (The Last Starfighter, Nick Castle, 1984) aprovecha la primera gran fiebre por los videojuegos; se da un justificado batacazo el pastiche sin pies ni cabeza de Dune (David Lynch, 1984); en Starman (John Carpenter, 1984) Jeff Bridges estuvo a punto de llevarse el Oscar pero no interpretó la exitosa serie en TV.

Tuvo un gran tirón, a pesar de su mediocridad: Los chicos del maíz (Children of the Corn, Fritz Kiersch, 1984) quizá por su terror adolescente sin pretensiones que se prolongó en el tiempoa a través de copias infumables; Ojos de fuego (Firestarter, Mark L. Lester, 1984); Legend (Ridley Scott, 1985); El guerrero rojo (Red Sonja, Richard Fleischer, 1985) suge tras la abultada sombra de Conan y su secuela Conan, el destructor (Conan the Destroyer, Richard Fleischer, 1984) que despilfarró sin contemplaciones 20m$; Sólo se puede salvar del lote Lady Halcón (Ladyhawke, Richard Donner, 1985).

También contamos con la saga cuatro episodios de Critters; F/X, efectos mortales (F/X, Robert Mandel, 1986); Nuestros maravillosos aliados (Batteries not Included, Matthew Robbins, 1987); Los creyentes (The Believers, John Schlesinger, 1987); Mi novia es una extraterrestre (My Stepmother is an Alien, Richard Benjamin, 1988); Beetlejuice (Tim Burton, 1988); Las aventuras fantásticas de Willow (Ron Howard, 1988); Temblores (Tremors, Ron Underwood, 1989); Shocker (Wes Craven, 1989); la supertaquillera Batman (Tim Burton, 1989) hizo furor.

Era impensable, unos pocos años antes, que en 1989, el actor Jack Nicholson llegara a embolsarse casi 60m$ por su papel en Batman, dirigida por Tim Burton, que no falla ni una desde el exitazo de La gran aventura de Pee-Wee (Pee-Wee's Big Adventure, 1985).

A pesar de los intentos de Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981) y Tygra, hielo y fuego (Fire and Ice, Ralph Bakshi, 1983), el largometraje animado no termina de arrancar hasta que Disney Pictures prepara una perfecta superproducción de 70m$ integrando imágenes reales y animaciones en Quién Engañó a Roger Rabbit (Who framed Roger Rabbit, Robert Zemeckis, 1988).

Utilizamos cookies para mejorar esta web. Si se continúa navegando consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestra política de cookies para obtener más información sobre las cookies y cómo gestionarlas