El
éxito desbordante de los adolescentes
de Fama (Fame, Alan Parker, 1980) derivó,
como en otras ocasiones, en una larga serie
de TV e imitaciones por doquier.
El
género musical se estrena con Quiero
ser libre (Coal Miner's Daughter, Michael Apted,
1980) Loretta Lynn, una joven madre de origen
humilde - Sissy Spacek se llevó el Oscar-
llega a lo más alto de la música
country. Algunas semejanzas con Dulces sueños
(Sweet Dreams, Karel Reisz, 1985), donde Jessica
Lange interpreta la biografía de la cantante
de country Patsy Cline.
La
pastelosa de Xanadu (Robert Greenwald, 1980)
no consiguió el fulgurante éxito
de sus predecesoras con la fórmula Olivia
Newton-John Travolta. Más de lo mismo
en Grease 2 (Patrice Birch, 1982).
En
el musical Dinero caído del cielo (Pennies
From Heaven, Herbert Ross, 1981) el adúltero
se enfrenta a la horca.
Gracias
y favores (Tender Mercies, Bruce Beresford,
1982) muestra otra carrera arruinada por el alcohol.
El
documental Let's Spend the Night Together (Hal
Ashby, 1983) confirma lo que, más o menos,
sabíamos todos acerca del pacto de los
Rolling Stones con el maligno; Footloose (Herbert
Ross, 1983); Staying Alive (Sylvester Stallone,
1983) intenta revivir de nuevo pasadas glorias;
dos entregas de Eddie and the Cruisers (Eddie
and the Cruisers, Martin Davidson, 1983).
Hay
que destacar la banda sonora de Prince en Purple
Rain (Albert Magnoli, 1984); La Bamba (Luis
Valdez, 1986) sonó a todo trapo; This
is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984) es un hilarante
falso documental sobre una banda de rock, cuyo
modelo ha sido imitado en más ocasiones
de las que se pueden contar y Stop Making Sense
(Jonathan Demme, 1984) cuenta con los míticos
Talking Heads en un documental que recaudó
sus 5,5m de $ y ya ha creado escuela.
Contamos
con el musical de la guerra fría: Noches
de sol (White Nights, Taylor Hackford, 1985).
La
empalagosa Dirty dancing (Emile Ardolino, 1987)
consiguió introducir su melodía
hasta en la sopa.
Moonwalker
(Jim Blashfield, Colin Chilvers, 1988) es una
pretenciosa fantasía que cuenta con Michael
Jackson; Un Clint Eastwood redimido se empeña
a tope en Bird (1988), donde muestra la cara
más genial, y a la vez, sórdida
del mundo del jazz.
Gran
bola de fuego (Great Balls of Fire!, Jim McBride,
1989), rutimario biopic sobre Jerry Lee Lewis. |