Resultan
también de lo más interesantes
los perfiles psicológicos de Foxes (Adrian
Lyne, 1980), cuyos papeles se aproximan
bastante a los de los protagonistas de los largometrajes
actuales de Larry Clark y similares.
Una
obra bastante atípica es, por su visión
más abierta, Rojos (Reds, Warren Beatty,
1981), que si bien podría haber ido mucho
más lejos, no presentaba a los comunistas
como diablos rojos con cuernos y rabo, como
era habitual hasta la fecha, lo cual es siempre
de agradecer. Beatty realiza un esfuerzo de
4 años con un presupuesto de 35m$ para
producir esta génesis del marxismo
norteamericano en unos tiempos en que la industria
estaba interesada en otras cuestiones.
Encontramos
las inquietudes militaristas de Taps, más
allá del honor (Harold Becker, 1981);
el sorprendente éxito comercial de un
drama generacional de viejo cuño: En
el estanque dorado (On Golden Pond, Mark Rydell,
1981); Queridísima mamá (Mommie
Dearest, Frank Perry, 1981) es el biopic de
la actriz Joan Crawford; Amor sin fin (Endless
Love, Franco Zeffirelli, 1981).
El drama judicial en Veredicto
final (The Verdict, Sidney Lumet, 1982) se ha convertido con el tiempo en el paradigma
de la lucha de David contra Goliat; Cinco días, un verano (Five Days One
Summer, Fred Zinnemann, 1982); Frances (Graeme
Clifford, 1982) con Jessica Lange.
La
fuerza del cariño (Terms of Endearment,
James L. Brooks, 1983) es el drama familiar
más lacrimógeno con un importante
éxito de taquilla.
Adiós
a la inocencia (Racing With the Moon, Richard
Benjamin, 1984) con unos jovencísimos
Sean Penn y Nicholas Cage; los problemas generacionales
de Harry e hijo. (Harry and Son, Paul Newman,
1984); La pasión de China Blue (Crimes
of Passion, Ken Russell, 1984) marcada por la
hipocresía sexual y fundamentalismo religioso;
La última solución de Grace Quigley
(The Ultimate Solution of Grace Quigley, Anthony
Harvey, 1984) toca el tema de la eutanasia;
Hotel New Hampshire (Tony Richardson, 1984)
y otra producción típicamente
ochentena: Elígeme (Choose Me, Alan Rudolph,
1984).
Loco
de amor (Fool for Love, Robert Altman, 1985)
con Sam Shepard y Kim Basinger; Natty Gann (The
Journey of Natty Gann, Jeremy Paul Kagan, 1985)
es la aproximación de la factoría
Disney a los filmes con solera sobre los años
30. Sin la "blaxpotation"
de Sounder (Martin Ritt, 1971), ni las perspectivas
sociales y políticas de Boxcar Bertha
(Martin Scorsese, 1972); Mishima (Paul Schrader,
1985); Hombres frente a frente (At Close Range,
James Foley, 1985); Máscara (Mask, Peter
Bogdanovich, 1985); St. Elmo, punto de encuentro
(St. Elmo's Fire, Joel Schumacher, 1985) tiene muchos puntos en común con las
películas generacionales del momento.
Hijos
de un dios menor (Children of a Lesser God,
Randa Haines, 1986); Crímenes del corazón
(Crimes of the Heart, Bruce Beresford, 1986);
el drama juvenil Cuenta conmigo (Stand by Me,
Rob Reiner, 1986); Entre amigas (Just Between
Friends, Allan Burns, 1986); Instinto sádico
(River's Edge, Tim Hunter, 1986) destaca por
su nihilismo y la pasiva falta de valores de
sus protagonistas, envueltos en violencia y
drogas. Esta cinta cuenta con magníficas
interpretaciones y no desmerece en comparación
con cualquiera de las que se producen en la
ctualidad.
Dublineses
(The Dead, 1987) es el testamento del maestro
John Huston; Rock Star (Light of Day, Paul Schrader,
1987); El Borracho (Barfly, Barbet Schroeder,
1987) autobiografía del escritor Bukowski
y Tallo de hierro (Ironweed, Héctor Babenco,
1987), drama alcohólico del Pulitzer
William Kennedy, con Nicholson y Streep consiguiendo
sendas nominaciones al Oscar; la pastelosa Hecho
en el cielo (Made in Heaven, Alan Rudolph, 1987)
está muy en la onda de la favorita de
casi todas las chicas: Ghost (Jerry Zucker,
1990).
Frenético
(Frantic, Roman Polanski, 1988) presenta el
drama de un americano en París; Alcohol
y coca (Clean and Sober, Glenn Gordon Caron,
1988); El drama juvenil Cocktail (Roger Donaldson,
1988) de Tom Cruise, camarero obsesionado por
el dinero y el status, con el final moralizador
habitual que Hollywood no nos puede perdonar.
Procedente
de Relaciones peligrosas (Les Liaisons dangereuses,
Roger Vadim, 1959) encontramos el retrato
de una libertina y amoral sociedad en decadencia
de 80m$: Las amistades peligrosas (Dangerous
Liaisons, Stephen Frears, 1988) con la versión
posterior de Valmont (Milos Forman, 1989), ambos
trabajos bajo bandera británica; La caja
de música (Music Box, Constantin Costa-Gavras,
1989) revive los viejos fantasmas del nazismo
con Jessica Lange de "prota".
Mi padre (Dad, Gary David Goldberg, 1989) drama
familiar lacrimógeno; Un gran amor (Say
Anything..., Cameron Crowe, 1989), el codicioso
padre no aprueba a la pareja de su hija, en
su avaricia roba a los ancianos que cuida; Los
fabulosos Baker boys (The Fabulous Baker Boys,
Steve Kloves, 1989); Escuela de jóvenes
rebeldes (Lean on Me, John G. Avildsen, 1989);
El club de los poetas muertos (Dead Poets Society,
Peter Weir, 1989) bajo el signo del "Carpe
Diem". |