Al margen de esta tendencia burda, de humor grosero,
encontramos al emblemático cineasta John
Hugues. Sin duda, la figura más
representativa de la escena cómica de
la década, prototipo del ejecutivo todo
terreno, no tanto por la calidad de su obra,
como por ser el creador del género tal
y como lo conocemos hoy en día. Nadie
como él para sacarle el máximo
partido a las vicisitudes cotidianas de los
jóvenes en los patios del instituto o
en sus aparatosos bailes de gala. Especialista
en representar, en tono de comedia, las inseguridades e inquietudes del
público adolescente al que va
dirigida la industria. Sin olvidar, en la mayoría
de sus trabajos, un patriótico
tono familiar muy acorde con la época.
Hughes
trabajó en los 80 como guionista en producciones
como Class Reunion (Michael Miller Starring,
1982); Las locas aventuras de un señor
mamá (Mr. Mom, Stan Dragoti, 1983); Las
vacaciones de una chiflada familia americana,
National Lampoon's Vacation, Harold Ramis, 1983)
(autor de la historia y script) y Los piratas
de las islas salvajes, Nate and Hayes (1983).
Con
el tiempo decidió, sin abandonar guión,
dedicarse también a la realización
de Dieciséis velas (Sixteen Candles,
1984), lo mismo que en su siguiente trabajo:
El club de los cinco (The Breakfast Club, 1985)
en la que no quiso dejar ningún cabo
suelto, trabajando también como productor.
Esta cinta cosechó grandes éxitos,
fue denominada por la crítica "little
chill", a causa de sus semejanzas con
Reencuentro (The Big Chill, Lawrence Kasdan,
1983) que ya era una versión de la cinta
de John Sayles, Return of the Secaucus Seven
(1979), que a su vez tomó la idea de Jonás,
que cumplirá los 25 en el año 2000 (Alain Tanner,
1976). Estas producciones tuvieron gran influencia
en producciones posteriores como Metropolitan
(Whit Stillman, 1990) o la británica Los amigos de
Peter (Kenneth Branagh, 1992).
Hughes
se limitó al guión en Las vacaciones
de una chiflada familia americana, European
Vacation, Amy Heckerling, 1985); y se ocupó
también de la dirección en La
mujer explosiva (Weird Science, 1985). En La
chica de rosa (Pretty in Pink, 1986) y trabajó
como productor ejecutivo y guionista de la historia
de la joven de barrio que acaba saliendo con
el chico del BMW.
Se
ocupó de los tres oficios en Todo en
un día (Ferris Bueller's Day Off, 1986),
los jóvenes de la generación MTV
quieren un Ferrari, restaurantes de lujo, jacuzzi
y pegarse la gran vida. Posteriormente sumó
a las labores de productor a la de guionista
en Una maravilla con clase (Some Kind of Wonderful,
Howard Deutch, 1987) y además hizo el
triplete en Mejor solo que mal acompañado
(Planes, Trains & Automobiles, 1987) y en
La loca aventura del matrimonio, She's Having
a Baby (1988).
Escribió
el guión y trabajó de productor
ejecutivo en Dos cuñados desenfrenados
(The Great Outdoors, 1988) con Dan Aykroyd y
John Candy, después volvió a dedicarse
de las tres tareas en Solos con nuestro tío
(Uncle Buck, 1989), también con John
Candy.
A
finales de la década, escribe y dirige
Vacaciones de Navidad (Christmas Vacation, Jeremiah
S. Chechik, 1989) y da la gran campanada como
guionista y productor del inicio de la millonaria
saga Solo en casa (home Alone, Chris Columbus,
1990).
En
una línea completamente distinta, el
cineasta John Waters se dedica con ahínco
a nadar contra corriente, dinamitando
los cimientos de la institución familiar
con su estilo particular con su transgresor
"trash cinema" en Poliester
de 1981 y Hairspray de 1987. Cuando, en general,
el "mainstream" norteamericano,
se obstina en la defensa de los valores tradicionales,
que terminan por derrotar a los recalcitrantes
solteros de Las locas aventuras de un señor
mamá (Mr. Mom, Stan Dragoti, 1983) con
el cambio de roles de Michael Keaton; Tres Hombres
y un Bebé (Three Men and a Baby, Leonard
Nimoy, 1987) remake del éxito galo Tres
solteros y un biberón (3 hommes et un
couffin, Coline Serreau, 1985); Mira quién
habla (Look Who's Talking, Amy Heckerling, 1989)
con las inevitables secuelas. Y a las profesionales
que no saben apreciar la familia en las alocadas
aventuras de Baby, tú vales mucho (Baby
Boom, Charles Shyer, 1987); incluso en Las brujas
de Eastwick (The Witches of Eastwick, George
Miller, 1987), las malvadas hechiceras Michelle
Pfeiffer, Cher y Susan Sarandon encuentran la
felicidad en tres bebes que despiertan sus instintos
maternales; La loca aventura del matrimonio
(She's Having a Baby, John Hughes, 1988) con
Kevin Bacon y Elizabeht McGovern y Dulce hogar...
¡a veces! (Parenthood, Ron Howard, 1989)
y Funny Baby (Funny About Love, Leonard Nimoy,
1990) con Gene Wilder.
Se
observa en la comedia una tendencia obsesiva
por cambiar de cuerpo: Dos veces yo (All of
Me, Carl Reiner, 1984); Big (Penny Marshall,
1988) es una interesante cinta sobre la oposición
de dos mundos: el inocente y romántico
terreno infantil y el regulado por el dinero,
el poder y el sexo adulto, esta divertida parodia recaudó la bonita suma de 151m $.
Seguido de Plantón
al cielo (18 Again!, Paul Flaherty, 1988); De
tal astilla... tal palo (Like Father, Like Son,
Rod Daniel, 1988); Viceversa (Vice Versa, Brian
Gilbert, 1988) y Una Chica de Ensueño
(Dream a little dream, 1989). Con la variante
con la variante "vamos a cambiar de
vida" tenemos: Peggy Sue se casó
(Peggy Sue Got Married, Francis Ford Coppola,
1986). Todas ellas emplean un esquema similar,
copiado sin sonrojo por películas más
recientes como El sueño de mi vida (13
Going On 30, Gary Winick, 2004) o la penúltima:
17 otra vez (17 Again, Burr Steers) a mayor gloria de Zac Efron.
Si
Woody Allen no existiera, alguien tendría
que inventarlo. El director neoyorquino por
antonomasia comienza la década con un
homenaje al 8 1/2 de Fellini en Recuerdos (Stardust
Memories, 1980) y a Bergman en La comedia sexual
de una noche de verano (1982) para continuar
con su particular carrera al margen de la industria
con Zelig (1983); Broadway Danny Rose (1984);
La rosa púrpura de El Cairo (The Purple
Rose of Cairo, 1985); Hannah y sus hermanas
(Hannah and her Sisters, 1986); Días
de radio (Radio Days, 1987) o Delitos y faltas
(Crimes and Misdemeanors, 1989) entre otros
títulos de su abultada filmografía,
acercándose más a lo que se hace
fuera de sus fronteras.
A
pesar de la capacidad del cine norteamericano
de fagocitar ideas y talentos allende
todas las fronteras, pierde, en parte,
en este periodo sus propiedades de retroalimentación con el cine que se hace en Europa y se hace
más conservador, a pesar de que, en
el terreno creativo, se evoluciona hacia una
homogeneidad cada vez más acusada.
Sin embargo, pragmáticamente, la industria
incorpora realizadores de diversas nacionalidades
y produce largometrajes bajo cualquier bandera,
de entre las que destaca la británica,
con la intención de introducirse sin
problemas en el mercado comunitario.
Por
otro lado, son numerosos los cineastas que imitan
los modelos norteamericanos de la época,
hasta el punto que producen filmes que no desmerecen
el, por lo general mediocre, original modelo
Hollywoodiense.
Al
comienzo de la década la pareja cómica
Gene Wilder-Richard Prior no tuvo rival: Locos
de remate (Stir Crazy, Sidney Poitier, 1980)
o No me chilles, que no te veo (See No Evil,
Hear No Evil, Arthur Hiller, 1980).
Ni
siquiera las estrellas de moda del momento se
libraron del las inquietudes militaristas como
Goldie Hawn en La recluta Benjamin (Private
Benjamin, Howard Zieff, 1980), Stewar Granger
en El Tanque de Mi Papá (Tank, Marvin
Chomsk, 1984) y Dudley Moore en Mejor defensa...
el ataque (Best Defense, Willard Huyck, 1984)
también envuelto en líos de tanques.
Travolta
intenta revivir viejos éxitos en la comedia
romántica Cowboy de ciudad (Urban Cowboy,
James Bridges, 1980), haciendo pareja con Debra
Winger; Ahora me toca a mí (It's my Turn,
Claudia Weill, 1980); El especialista (The Stunt
Man, Richard Rush, 1980) de Peter O'Toole; S.O.B.
(Blake Edwards, 1981). Mel Brooks continuó
con sus esperpénticas sátiras
en La loca historia del mundo (History of the
World: Part I, 1981) y La loca historia de las
galaxias (Spaceballs, 1983).
Alan
Alda dirige y protagoniza el exitazo: Las cuatro
estaciones (The Four Seasons, 1981). Lo que
le llevó a coproducir una versión
para CBS TV. Con posterioridad siguió
dirigiendo comedias que, de alguna manera, se
asemejan bastante a aquellas de Woody Allen.
Dulce libertad (Sweet Liberty, 1985); Una nueva
vida (A New Life, 1988) y Boda pasada por agua
(Betsy's Wedding, 1990).
El
Cavernícola (Caveman, Carl Gottlieb,
1981) con el Beatle Ringo Starr; Profesor a
mi medida (So Fine, Andrew Bergman, 1981) intenta
lanzar a Ryan O'Neal; Mis locos vecinos (Neighbors,
John G. Avildsen, 1981) de John Belushi y Dan
Aykroyd.
Soy
tu hija, ¿No te acuerdas? (I Ought to
Be in Pictures, Herbert Ross, 1982) con guión
de Neil Simon.
Y
si nos comemos a Raoul? (Eating Raoul, Paul
Bartel, 1982) recaudo sus buenos 4,7 m de $
en una atípica comedia negra, muy acorde
con sus tiempos, en la que la pareja protagonista
soluciona sus problemas económicos asesinando
a sartenazos a sus rijosos vecinos, sublimando
sus exquisitos gustos culinarios con el canibalismo.
En
Turno de noche (Night Shift, Ron Howard, 1982)
los jovencitos sacan un dinerillo extra de la
prostitución en el depósito de
cadáveres, lo mismo que en el Risky Business
(Risky Business, Paul Brickman, 1983) de la
casa de Tom Cruise; El rey de la comedia (The
King of Comedy, Martin Scorsese, 1982) con Jerry
Lewis y Robert De Niro; La casa más divertida
de Texas (The Best Little Whorehouse in Texas,
Colin Higgins, 1982); Bésame y esfúmate
(Kiss Me Goodbye, Robert Mulligan, 1982).
Tal
para cual (Two of a Kind, John Herzfeld, 1983)
es un pretexto para juntar de nuevo a John Travolta
y a Olivia Newton-John.
Abunda
la comedia juvenil del tipo Oxford Blues (Robert
Boris, 1984); Johnny peligroso (Johnny Dangerously,
Amy Heckerling, 1984) con Michael Keaton; Un
ruso en Nueva York (Moscow on the Hudson, Paul
Mazursky, 1984) anima a los soviéticos
a pedir asilo político en USA, aunque
el sueño americano de Robin Williams
no resultará tan bonito como cabría
esperar, depara momentos de un humor bastante
ácido.
Fletch:
el camaleón (Fletch, Michael Ritchie,
1985) con Chevy Chase; Espías como nosotros
(Spies Like Us, John Landis, 1985); Perdidos
en América (Lost in America, 1985) muestra
a una pareja de ricos vacíos, pierden
el 145.000$ en Las Vegas y no les queda nada
a qué agarrarse.
Tres
amigos (Three Amigos!, John Landis, 1986); Esta
casa es una ruina (The Money Pit, Richard Benjamin,
1986); Howard:
un nuevo héroe (Howard the Duck, Willard
Huyck, 1986) es un gran batacazo comercial de
LucasFilms; Armados y peligrosos (Armed and
Dangerous, Mark L. Lester, 1986) con John Candy;
Tres en un diván (Beyond Therapy, Robert
Altman, 1986) de Glenda Jackson; Apartamento
para tres en Echo Park (Echo Park, Robert Donhelm,
1986); Peligrosamente juntos (Legal Eagles,
Ivan Reitman, 1986) comedia romántica
de Robert Redford y Debra Winger; Por favor, maten a mi mujer! (Ruthless
People, Jim Abrahams, 1986) de Danny DeVito,
con Bette Midler haciendo su papel de siempre, es una película muy curiosa porque a pesar de recaudar 90m $ perdió 11m a pesar de que solo costó 17m. ¿Por qué? principalmente por los gastos de publicidad y mercadotecnia ¿Curioso, verdad?.
En
Hechizo de luna (Moonstruck, Norman Jewison,
1987) Cher y Olympia Dukakis se llevaron sendos
Oscar de La Academia. Y La princesa prometida
(The Princess Bride, Rob Reiner, 1987) es una
de las comedias más completas de todos
los tiempos; Cita a ciegas (Blind Date, Blake
Edwards, 1987) con su pareja Kim Basinger, Bruce
Willis consigue su primer gran éxito
en cine después de la serie de TV de
"Luz de luna";
Arizona Baby (Raising Arizona, Joel Coen, 1987),
quizá la comedia más disparatada
de los Cohen, protagonizada por un emergente
Nicholas Cage; El secreto de mi éxito
(The Secret of my Success, Herbert Ross, 1987)
de Michael J. Fox; Dos sabuesos despistados
(Dragnet, Tom Mankiewicz, 1987) de Dan Aykroyd
y Tom Hanks parodia de la serie de TV Dragnet
1967; Estado crítico (Critical Condition,
Michael Apted, 1987) con Richard Prior; ¿Estás
muerta, cariño? (Hello Again, Frank Perry,
1987) y Se acabó el pastel (Heartburn,
Mike Nichols, 1987) de Meryl Streep y Jack Nicholson.
No
matarás... al vecino (The Burbs, Joe
Dante, 1988) con Tom Hanks y Una nueva vida
(A New Life, 1988).
Para
finalizar este apartado nos queda la producción
que se ha convertido con el tiempo en uno de
los paradigmas de la comedia romántica:
Cuando Harry encontró a Sally (When Harry
Met Sally, Rob Reiner, 1989); Vida y amores
de una diablesa (She-Devil, 1989); Cariño,
he encogido a los niños (Honey, I Shrunk
the Kids, Joe Johnston, 1989) de la que hubo
una secuela posterior también protagonizada
por Rick Moranis; Destaca la taquilla de 224m$
de La guerra de los Rose (The War of the Roses,
Danny DeVito, 1989) Michael Douglas y Kathleen
Turner llevando a cabo la versión "ochentera"
de la batalla de los sexos, arrastrada al límite
de la beligerancia y retorciendo además
el final de Duelo al sol (Duel in the Sun, King
Vidor, 1946). La bruja de mi madre (Wicked Stepmother,
Larry Cohen, 1989) última película
de Bette Davis. |